miércoles, 25 de noviembre de 2015

BIBLIOGRAFIA

Albero, M. (2002). Adolescentes e Internet. Mitos y realidades de la sociedad de la
Información. Zer - Revista de Estudios de Comunicación, 7 (13). Recuperado de


http://www.ehu.es/ojs/index.php/Zer/article/view/6032/5714

Aierbe, A., Medrano, C. y Orejudo, S. (2008). Hábitos televisivos, valores y mediación
parental en adolescentes. Revista Mexicana de Psicología, 25 (2), 259-270.

Adan, A. (2012). Impulsividad funcional y disfuncional en jóvenes con consumo intensivo
de alcohol (binge drinking). Adicciones, 24 (1), 17-22.
Pero es necesario que los padres se esfuercen por conocer el mundo digital y que

valoren la importancia que tiene la educación para que los hijos hagan un uso adecuado de

las TIC.

Debemos ser capaces de concienciar a las nuevas generaciones de la

responsabilidad que implica el uso de estos medios digitales. Los soportes electrónicos son

un buen vehículo formativo si los padres enseñan, educan y acompañan a sus hijos. Este

seguimiento es especialmente importante, ya que un buen rendimiento escolar tiene

relación con la utilización adecuada de tecnologías. En este sentido, la familia tiene un

papel fundamental en la formación para el uso y el consumo de las mismas.

Asimismo, se ha demostrado la importancia de una buena comunicación familiar

que sea positiva y estimulante. Los estilos de crianza negligentes, las críticas excesivas y

las continuas quejas hacia la conducta de los hijos se relacionan con un uso abusivo de

tecnologías.

También sería preciso paliar las diferencias entre unos adolescentes y otros en la

capacidad para poder adquirir tecnología y en la formación para su uso, si aceptamos que

los que queden alejados de ellas podrían tener dificultades en un futuro.

Llevamos el tiempo suficiente utilizando las nuevas tecnologías para saber que

tienen un potencial educativo impresionante y que nos han facilitado la vida en muchos

aspectos, pero también sabemos que no están exentas de riesgos. En este punto, tenemos

que ser rigurosos, pero sin que ello suponga utilizar tonos alarmistas. De hecho, los

adolescentes que tienen un comportamiento adecuado en el mundo real lo tendrán en el

mundo virtual, y al contrario.

Los agentes de socialización, del mismo modo, han que esforzarse por educar y

ofrecer posibilidades para que los adolescentes tengan un ocio más rico y diverso. Es

indispensable enseñarlos a gestionar adecuadamente su tiempo libre. En numerosas

ocasiones, las horas que pasan ante las pantallas anulan otras actividades que pueden

resultar muy enriquecedoras.

Hay que tener en cuenta, de cara a la prevención, que las formas de vida sanas,

típicas de la mayoría de los adolescentes de 13 años, empeoran hacia los 15 y 16 años,

edades en las que se consumen más tóxicos (fundamentalmente, alcohol).

En nuestro estudio, hemos encontrado que aquellos que abusan más de los soportes

electrónicos también consumen alcohol de forma excesiva.

Finalmente, queremos resaltar la importancia que ejercen algunas variables de

personalidad en la conducta de abuso. Identificarlas precozmente y modelarlas para evitar

que sean perjudiciales en un futuro es un reto educativo tanto para padres como para

profesores.


CONCLUSIÓN

Se ha dicho reiteradamente que vivimos en una sociedad que se caracteriza, entre
otros aspectos, por su carácter de globalidad y por el ritmo vertiginoso de sus cambios.
Un suceso que ocurra en cualquier parte del mundo es conocido prácticamente de
forma instantánea en el resto de los países. Toda decisión de cierta envergadura, sea
política, económica o social, afecta a la comunidad internacional en su integridad. Y tales
decisiones pueden ser adoptadas por personas o grupos con los que puede que no exista
ninguna vinculación directa ni dependencia y que se encuentren a miles de kilómetros de
distancia. Las determinaciones de estas personas o grupos tienen repercusión internacional
y ahí, precisamente, radica su grandeza y servidumbre.
Por otro lado, la posibilidad de comunicarnos con ciudadanos del otro extremo del
mundo es factible en cuestión de segundos, algo que hace unas décadas parecía asunto de
ciencia ficción.
El acceso a la información, a través de un simple movimiento de nuestros dedos,
ofrece tantas alternativas que es preciso saber seleccionar entre lo que tenemos a nuestro
alcance. Pero discernir entre unas alternativas y otras cuestiones no es tarea fácil ni se
adquiere por ciencia infusa. Y si para un adulto es complicado asumirlo y requiere
ejercitarse en su uso, no desdeñemos ni infravaloremos la dificultad que entraña para un
adolescente que, además, se encuentra en pleno proceso madurativo.
Pero aún hay más. La rapidez con que estamos sometidos a los avances
tecnológicos hace que cualquier logro en este campo se quede obsoleto en un plazo de dos
o tres años y sea ampliamente superado por nuevos instrumentos. En una sociedad tan
cambiante y en la que los valores son tan a menudo minusvalorados o cuestionados es
preciso actuar con prudencia y, a la vez, con decisión.

Por ello, es preciso que la sociedad en general, pero de una manera más directa la

familia y la escuela, tomen conciencia de este fenómeno, asumiendo las responsabilidades

que les incumben y dotando de la formación y de los mecanismos necesarios a los más

jóvenes para que estos hagan un uso correcto y adecuado de las tecnologías para

beneficiarse de los muchos aspectos positivos que conllevan y para evitar y minimizar sus

riesgos.
 

 

MUESTRA


El trabajo de investigación que se realizo está dirigido a la población del bachillerato "AQUILES SERDAN".

En un principio, como ya hemos señalado anteriormente, incluimos a alumnos de

15 A 18  años (1º , 2° Y 3° de BACH). de la institución.



CUESTIONARIO

NOMBRE: ___________________________________________________________________

Grado: _____________________________  Grupo: _______________________

 
1.- ¿Tienes celular, Tablet, computadora?  ¿Cuál?

 
2.- ¿Llevas tu celular, Tablet, computadora o algún otro dispositivo que se pueda conectar al internet a la escuela?  ¿Cuál?

 

3.- ¿Cuántas horas utilizas tus dispositivos conectados al internet en la escuela?

 

4.- ¿Durante las clases utilizas los dispositivos para entrar a internet?

 

5.- ¿Cuándo entras al internet, cuales son las principales páginas que visitas?

 
6.- ¿Utilizas la tecnología para estudiar o realizar tareas?

 
7.-  ¿Después de clases cuantas horas utilizas el internet en tu casa?

El instrumento de recogida de información ha sido mediante un cuestionario individual, elaborado en función de los objetivos propuestos, que se ha aplicado de forma colectiva en el grupo de clase

METODOLOGIA

Con el fin de comprobar nuestras hipótesis y dentro de una perspectiva cuantitativa,

este estudio combina varios métodos. Por una parte, se utiliza un método descriptivo, en el

sentido de que estamos indagando sobre opiniones, intereses, actitudes, etc.; a los sujetos

que poseen una determinada información, para lograr un conocimiento, lo más completo

posible, sobre el problema a investigar.


Por otra parte, es un estudio correlacionar, ya que se recogen datos sobre hechos o

fenómenos tal y como se han producido, con el fin de intentar descifrar y analizar las

relaciones subyacentes entre los mismos. Otra de sus virtudes es que se puede obtener

gran cantidad de información en un periodo relativamente corto de tiempo.

 
 

viernes, 20 de noviembre de 2015

Problemas familiares que genera el uso del teléfono móvil

Como hemos comentado anteriormente, el teléfono móvil se ha elegido como icono

de la cultura adolescente. Es un instrumento fundamental de comunicación, socialización y

ocio, además de potenciar el sentimiento de pertenencia a un grupo.

En general, los adolescentes han aceptado el móvil como un símbolo de estatus,

aspecto que puede provocar sentimientos negativos en los que no lo tienen y en los que no

reciben tantos mensajes o llamadas.

El primer móvil se convierte en un rito de iniciación a la adolescencia. La

disposición del mismo se incrementa significativamente a partir de los 10 años y la

motivación que suele estar detrás de su compra es la propia tranquilidad de los padres.

El conflicto puede surgir de las reiteradas peticiones por parte del preadolescente

para conseguirlo, pero es responsabilidad de los padres tomar una decisión sobre la edad

que es adecuada para que su hijo lo obtenga. En ocasiones, algunas familias optan por una

solución intermedia y les dejan utilizar uno, aunque no lo tengan en propiedad.

Algunos padres compran a los hijos teléfonos de una gama demasiado alta y lo

reponen enseguida si el menor lo pierde, lo que dificulta que el adolescente se sienta

responsable de su cuidado.

Una mayoría de adolescentes (59%) afirma que sus padres les dan más libertad por

el hecho de poseer un móvil y un 53% dicen que les dejan salir hasta más tarde por el

mismo hecho (Pérez-Díaz y Rodríguez, 2008
 
Los adolescentes se sienten libres en su uso del móvil. Han ganado en autonomía e

intimidad. El principal condicionamiento que les imponen es que no gasten demasiado y

que no se resienta su rendimiento en los estudios.
 

Papel de la escuela como impulsor del uso adecuado de tecnología y como contexto

 
 
 
Ante la avalancha de información que los adolescentes pueden encontrar “a un

clic” de distancia, es indispensable enseñarles a hacer una gestión adecuada de la misma y


ayudarles a desarrollar un pensamiento crítico.

Además, nos encontramos con una sociedad en permanente cambio que demanda

personas flexibles, creativas y adaptables y, para ello, es necesario educar a las nuevas

generaciones en la cultura digital y ayudarles a adquirir las competencias necesarias para

poder integrarse con éxito en un entorno que demanda este conocimiento.

Por esto, la escuela debe promover el uso responsable y, a la vez, transmitirles las

indudables ventajas que potencialmente ofrecen las TIC y esto es todo un reto educativo.

Para Sádaba (2012) es necesaria una visión de conjunto, a medio y largo plazo, de la que

los menores carecen por edad, para entender el verdadero potencial de la tecnología. En

este proceso, el papel mediador del educador es imprescindible.

Como sabemos, la labor docente está condicionada muchas veces por la situación

económica y política. Así, en los últimos años, se han puesto en marcha diferentes

proyectos para dotar a las escuelas de equipos informáticos y conexiones a internet que

permitan incorporar estas herramientas a la tarea educativa con la idea subyacente de que,

al igual que sucede con la inmersión lingüística, la única manera de aprovechar todo el

potencial que las TIC nos pueden ofrecer es utilizándolas cotidianamente.

Pero que exista un fácil acceso es condición necesaria, aunque no suficiente, para

que la tecnología en la escuela responda a las expectativas existentes. No nos podemos

quedar en la simple virtualización de lo presencial. Además de saber manejar el ordenador

es necesario analizar para qué utilizarlo. El proceso de integrar las tecnologías a la cultura

escolar es muy complejo.
Los adolescentes están acostumbrados a usar las TIC de una manera dirigida

completamente por ellos, explorando y muy encaminada a identificar el ordenador con el

tiempo de ocio. En cambio, la enseñanza en el aula está orientada a conseguir unos

objetivos previamente definidos.

Desde un punto de vista pedagógico, la tecnología puede contribuir a transformar

los sistemas escolares en un mecanismo mucho más flexible y eficaz, pero es muy

complicado integrarla de forma compatible y consistente con los actuales modelos y

métodos de enseñanza (Pedró, 2011).

La escuela, hoy por hoy, es una institución demasiado rígida y esto no favorece la

integración creativa de las tecnologías, aunque debe reconocerse que es complicado

reestructurar el sistema para adaptarse a esta nueva cultura.